No competimos por cantidad de platos ni por promesas de ahorro. Trabajamos con registros: compra, producción y servicio pesados uno por uno. Cuando el desvío aparece, ya sabemos en qué receta, en qué proveedor y en qué turno se originó.
Cada servicio queda asociado a un gramaje, un costo unitario y una fecha. El área contable recibe el detalle sin tener que reconstruirlo después.
Emitimos factura legal con RUC activo y descripción del servicio alineada a lo contratado, para que el gasto de comedor sea deducible sin observaciones.
Producción centralizada con control de temperatura y cadena de frío. Lo que se sirve en la oficina salió de un solo punto de control.
Revisamos mermas de cocción, rendimiento de carnes y guarniciones. Si un insumo cambia de precio, la receta se recalcula antes del siguiente ciclo.
Empresas, estudios contables y gremios gastronómicos que contrataron comedores, auditorías de porciones o coffee breaks y aceptaron figurar como referencia. Sin logos inflados ni cifras inventadas: solo nombres y rubros verificables.
Comedor de planta para 240 comensales diarios. Contrato renovado tras la primera auditoría de mermas en carnes y guarniciones.
Revisión del desglose de IVA en facturas de catering y separación del rubro alimentación dentro del gasto administrativo.
Servicio de coffee breaks ejecutivos para reuniones de directorio y capacitaciones internas, con montaje en sala y retiro posterior.
Participación en mesas técnicas sobre control de costos por comensal y estandarización de recetas en cocinas institucionales.